Los profesionales del Casino entrenan

Después de un año de obras y una inversión de 30 millones de euros, finalmente abrió sus puertas el casino de Alicante. Unos días antes de la inauguración, se notaba una gran actividad dentro del casino: las mesas de ruleta, blackjack y baccarat, con el logotipo azul y rojo de Alicante, se encontraban dirigidas por elegantes croupiers de levitas y chalecos con dibujos de naipes. El personal encargado de las tragaperras vestía de rojo. Se trataba sólo de uno de los ensayos finales de los 127 directores de juego que tiene el casino, y de los últimos   entrenamientos para el personal.

El casino, que abrirá de 13:00 a 5:00 todos los días, decidió entrenar a su propio personal. La escuela funcionó durante 6 meses en el Casino de Villajoyosa. Luego se hicieron dos meses de práctica en el Casino de Torrevieja. Entre los planes de la empresa, a raíz del éxito de este entrenamiento, se encuentra ahora el de abrir su propia escuela de croupiers, ya que es muy difícil encontrar buenos profesionales del rubro que estén disponibles para cubrir todos los puestos.

Brenda es una estudiante de Publicidad y Relaciones Públicas. Tiene 20 años y es argentina. Cuando escuchó el aviso pidiendo personal para el casino de Alicante se sintió atraída por la idea. Su habilidad con las matemáticas la ayuda en su nuevo trabajo. Le gusta especialmente la ruleta, por el dinamismo del juego.

En febrero del año 2008 comenzaron las entrevistas que culminaron, meses después, con la contratación de 127 personas para trabajar en las salas de juego,  y casi 80 camareros, cocineros, ayudantes, personal de mantenimiento y de seguridad.

El personal para las salas de juego se compone de croupiers, personal de caja, personal de máquinas y jefes de mesa.

Las pruebas iniciales consistieron en cálculos mentales, pruebas de habilidad y acertijos. También se observaba la habilidad para manejar los naipes y fichas: barajando, cortando, repartiendo, pagando.

Todos los elegidos fueron entrenados en todos los juegos de mesa. Aprendieron a manejar la baraja, calcular las apuestas del blackjack, tirar la bola en la ruleta, abrir y cerrar la mesa, dar y recoger fichas y hasta mezclar barajas, aunque en las mesas hay mezcladoras automáticas.

Hay una mayoría de mujeres entre los elegidos, 58%, y la mayor parte tienen menos de 30 años. Por eso se destaca Nacho, un hombre de 50 años, que vuelve a trabajar en un casino después de más de 10 años de haberse dedicado a otras actividades y haberse recibido de psicólogo. A pesar de su experiencia, debió pasar por la escuela para ponerse al día, ya que algunos juegos, como el Poker Texas Hold’em, no existían en sus tiempos de croupier.

Antonio Barajas, el director del casino, explica que , para ser un buen croupier, hay pocos secretos: tener agilidad mental para hacer cálculos, destreza manual y rapidez para pagar sin equivocarse, sobre todo en juegos como el blackjack. El tema de la velocidad también es importante, ya que cuanto antes se acabe una partida, más rápido se puede comenzar la siguiente. También deben tener buen trato con el público y no asustarse ante nada, sobre todo ante las extrañas cábalas que pueden llegar a tener algunos jugadores. Si la banca pierde y el croupier ha actuado en forma correcta, pues, no pasa nada, se sigue con la próxima partida.

Los croupiers más antiguos tratan siempre de superarse a sí mismos. Como Marian, que luego de 11 años de trabajar de croupier, empezó a aprender chino porque muchos de los clientes son orientales. Antonio, crupier hace siete años, declara que su juego preferido es la ruleta. Ya es jefe de mesa y quiere seguir haciendo carrera dentro del casino. Y Alberto, de 31 años y croupier desde hace 2, confiesa que su pasión por los casinos lo ha llevado a distintas partes del mundo para conocer los más famosos.

La práctica continua les permite reconocer ciertos trucos que intentan a veces algunos jugadores, como los que pretenden apostar en la ruleta cuando la bola ya ha caído. Los sábados, por ser el día de mayor afluencia de público en el casino, es cuando deben estar más atentos. Es tanta la atención que ponen, que los descansos se deben hacer cada hora y media, dos horas, no más que eso. Cuando hay dudas sobre el comportamiento de un jugador, se recurre primero al jefe de mesa, en segunda instancia a la dirección del casino y, si fuera necesario, a las cámaras.

Con respecto a los contadores de cartas en las mesas de blackjack, Baraja afirma que es imposible hacerlo con los nuevos sistemas de mezclado de naipes, pero que, si se llegara a detectar que un jugador lo hace, de ningún modo se le invita a retirarse, porque no se considera trampa. De paso, Baraja aprovecha para derribar otro mito sobre el desvío de las ruedas de ruleta por desgaste: “están equilibradas al 99.9%”, afirma.

El trato hacia los jugadores debe ser correcto, amable, pero nunca de excesiva confianza. Se debe mantener la distancia y el contacto físico está prohibido. Los croupiers no pueden apostar en el casino donde trabajan, y preferiblemente en ningún otro tampoco.

La apuesta mínima en las máquinas electrónicas del casino de Alicante es de 1 céntimo, y en los juegos de cartas es de 2.5 €. Baraja dice que los grandes jugadores que se ven en las películas ya no existen. Ni siquiera es obligatorio el uso de traje y corbata.

Lo que no se ha perdido es el buen trato al cliente, el buen ambiente, la seguridad y la diversión.