En el siglo XVI, en Francia, el blackjack ya era un juego famoso. Se le conocía también como “Veintiuno”, ya que el juego era, básicamente, igual que ahora, y consistía en sumar 21 puntos, pidiendo y descartando cartas.
El nombre Blackjack proviene del juego original en Inglaterra, donde blackjack era la mano que se armaba con una Jota negra (black jack).
Alrededor de 1800 el blackjack entró en Estados Unidos, pero, en ese entonces, los juegos de azar eran ilegales y sólo se podía jugar y apostar en casinos clandestinos. Cuando se legalizó el juego, el blackjack pasó a ser el juego preferido de la gente adinerada, y obtuvo su aire glamoroso y sofisticado a través del cine.
Pero, por otro lado, siempre ha sido un juego sencillo, lo que hace que muchos lo elijan a la hora de jugar cartas y pasar un buen momento. Para jugar correctamente al blackjack hace falta un poco de suerte y también habilidad.
Cuenta la leyenda que en los años 50, en el casino Golden Nuggett de Las Vegas había un crupier famoso por su frialdad, incluso al ganar una partida, cosa que sucedía la gran mayoría de las veces. Frank Sinatra y un grupo de amigos asistieron una noche, con la idea de derrotarlo. Por supuesto, no lo lograron. Pero Frank Sinatra quedó tan impresionado con las habilidades de este hombre, que le prometió que el día que él abriera su propio casino, lo contrataría. Y cumplió: Cuando Sinatra tuvo su primer casino, contrató al famoso crupier para una de sus mesas de blackjack.
Si observamos el juego con detenimiento, nos daremos cuenta de que el secreto para triunfar en el blackjack es hacer la apuesta correcta. Basta con conservar la calma en el momento de jugar, analizar la situación, y tomar la mejor decisión posible dadas las circunstancias. La primera apuesta se realiza antes de recibir las cartas, pero el resto de las apuestas y jugadas las haremos luego de esa primera mano.
El blackjack es uno de los juegos preferidos en los casinos reales y en los casinos online.




