Así como la mayoría de los juegos se caracterizan por una competencia entre participantes, en el Blackjack la competencia es directa entre el jugador y el casino. Lo que la transforma en una lucha desigual, teniendo en cuenta que la casa siempre tiene ventaja sobre el jugador. Por eso, desde hace varias décadas, muchos expertos y matemáticos han venido trabajando en distintas estrategias para poder volcar la ventaja a favor del jugador. Es difícil, pero no imposible, como lo han demostrado muchos grandes jugadores profesionales de blackjack.
En 1962 se publicó el libro Beat the Dealer, de Edward Thorp, que estableció la idea, por primera vez, de que se podía usar un método sistematizado para jugar en forma óptima al blackjack y mantener la ventaja de la casa en el mínimo. Antes de eso, los jugadores hacían sus jugadas y apuestas en forma intuitiva, y pocas veces ganaban en el casino jugando blackjack. El hecho de que algún jugador relacionara la cantidad de cartas altas en el mazo con sus probabilidades, ocurría simplemente como un hecho fortuito.
Claro que la aparición del libro de Thorp cambió las cosas. El libro se convirtió en un best-seller y el sistema de Thorp comenzó a ser reconocido por jugadores de todo el mundo, por lo que los casinos lo sintieron como una verdadera amenaza a sus ganancias. Así fue como muchos casinos comenzaron a cambiar las reglas del blackjack para sus mesas por otras que les daban incluso mayor ventaja de la que tenían antes de la aparición del sistema de Thorp. El resultado fue que muchos jugadores se negaron a jugar con estas nuevas reglas y desertaron de las mesas de blackjack: peor negocio para los casinos que el uso de una estrategia de juego que favoreciera a los jugadores. Fue así como las viejas reglas del blackjack volvieron a las mesas. De hecho, la aparición de esta estrategia de blackjack atrajo a los casinos a un número cada vez mayor de jugadores, esperanzados con la idea de poder, gracias a Thorp, ganar en el blackjack.
La realidad, para los jugadores, era casi la misma de siempre: la casa continuaba ganando del mismo modo que antes. No porque la estrategia de blackjack de Thorp no funcionara, sino porque la mayoría de los jugadores que leían el libro no comprendían del todo cómo implementarla, o no practicaban lo suficiente como para dominarla. Los casinos, finalmente, vieron aumentar sus ganancias, aumentando incluso la cantidad de mesas de blackjack, a pesar de los intentos de los jugadores por vencer al dealer. El blackjack se volvía cada día más popular.
Hubo un nuveo empujón para el blackjack en la década del 70, cuando Lawrence Revere publicó Playing Blackjack As A Business, en 1972. En realidad el curso de Revere ya había sido publicado varias veces entre 1969 y 1972, pero fue en este año que su lectura se popularizó gracias al impulso de una librería. El sistema de conteo de cartas que enseñaba Revere era simple y tuvo gran acogida entre los jugadores.
En esa década apareció también el libro Winning Blackjack, de Stanley Robert. La estrategia de Robert tuvo gran difusión gracias a la aparición del autor en muchísimos programas de televisión y radio. Robert repetía que cualquier jugador con habilidad podía ganar en el blackjack.
Con la aparición de más y más estrategias de blackjack, los casinos temieron nuevamente por sus ganancias. Fue en esa época que apareció el blackjack de múltiples mazos, como un modo de limitar las posibilidades de los jugadores.
En esta década hubo gran cantidad de matemáticos y estudiosos que desarrollaron estrategias de juego basadas en el uso de las matemáticas. Muchos de los sistemas de conteo de cartas por puntos que conocemos hoy, como el HI-OPT I (que vendía International Gaming Incorporated), aparecieron en ese momento. De gran ayuda para muchos creadores de sistemas de conteo fue el programa desarrollado por Julian Braun para simular manos de blackjack y generar estadísticas.
El sistema HI-OPT I desplazó al de Revere en las preferencias de los jugadores de blackjack por su simplicidad. Combinado con la estrategia básica de blackjack daba excelentes resultados. Otro sistema también muy usado era el Advanced Plus Minus de Revere. Los casinos vieron como los jugadores, sin ser profesionales, ganaban en el blackjack con más frecuencia que antes.
El mismo Ken Uston se declaró asombrado, en 1976, de que un sistema simple de conteo de cartas como el HI-OPT I fuera tan efectivo. Uston cuenta en su libro The Big Player cómo consiguió ganar en los casinos más de un millón de dólares, jugando blackjack en equipo y usando técnicas de conteo de cartas. El resultado de esta hazaña y las que siguieron fue que Uston fuera expulsado de la mayor parte de los casinos importantes de Las Vegas, a los que demandó por más de 80 millones de dólares.
A partir de esta experiencia, surgieron innumerables equipos de blackjack. Uno de los integrantes era el que contaba las cartas desde fuera de la mesa, luego indicaba al jugador en qué momento entrar a apostar, cuando la cuenta era favorable.
Los casinos que todavía usaban uno o dos mazos pasaron a usar 4; los que usaban 4 comenzaron a usar 5, 6 y hasta 8. También las condiciones del corte cambiaron: muchos casinos cortaban un mazo y medio o dos, es decir, no repartían todas las cartas sino que llegado cierto punto del shoe se barajaba de nuevo. Todo esto complicó la situación de los jugadores promedio, y además son prácticas de dudosa legitimidad. Esto ocasionó un nuevo éxodo de los jugadores de blackjack, por lo que algunos casinos volvieron al blackjack de 1 mazo. En otros casos, flexibilizaron un poco las reglas del juego.
Aunque en Nevada las condiciones siguen siendo desfavorables para los jugadores principiantes, los profesionales del blackjack siguen torciendo la ventaja a su favor, aún cuando jueguen en mesas de múltiples mazos. Estrategias como HI-OPT II, de 1976, siguen resultando altamente efectivas a pesar de la cantidad de mazos. Lo mismo sucede con el rango de apuestas, que puede ser optimizado por jugadores con experiencia.
Hay jugadores que usan estrategias poco “ortodoxas” para vencer en el blackjack, como darle propina al crupier. Muchos grandes jugadores lo hacen. Con esto pueden conseguir que el crupier les señale el valor de su carta cubierta, o decidirá por el jugador si ve que duda en la decisión de su jugada, o cortará menos mazos. También puede hacerle algún comentario antes de comenzar el juego, sobre la conveniencia o no de sentarse en esa mesa: a veces los crupiers están presionados por los supervisores y deben ganar sí o sí.
También hay crupiers que dejan ganar a determinadas personas con las que tienen algún arreglo previo. Les indican cuándo pedir carta o cuando no hacerlo, por ejemplo, lo que aumenta sus probabilidades de ganar sin necesidad de usar ningún sistema de conteo de cartas, y usando sólo la estrategia básica del blackjack. Este tipo de indicaciones pueden dar al jugador que las recibe una ventaja de hasta el 10%.
En algunos casinos, los crupiers retiran de los mazos algunas cartas con valor 10, lo que aumenta significativamente su ventaja frente al jugador y la cantidad de dinero que engrosa las arcas del casino.
Claro que, en estos casos, estamos hablando de juego sucio. Pero este juego sucio se solventa con el juego limpio de los jugadores que concurren al casino simplemente a probar suerte. Es por eso que muchos casinos suavizan sus reglas, para atraer a más jugadores cada vez.
En los próximos años, muchos sitios en los que ahora no hay casinos los tendrán. El juego se expande en Estados Unidos, Canadá, el Caribe, Haití. La competencia entre casinos seguramente mejorará las condiciones para los jugadores, que encontrarán que jugar blackjack puede resultar un buen negocio.
Además, como es sabido, la necesidad ha hecho que cada vez se generen más y mejores estrategias y métodos para jugar blackjack. Una de las más modernas estrategias, llamada “tridimensional” por sus creadores, es especialmente efectiva en el blackjack de múltiples mazos. Esta estrategia lleva cuentas separadas para las cartas chicas, grandes, y de valor medio. Por el momento, resulta demasiado complicada para un jugador de nivel medio, pero con la debida simplificación podrá competir con las estrategias más poderosas, como HI-OPT II.
También existen programas que se usan en soportes digitales, que pueden calcular probabilidades en forma instantánea, simplemente cargando los valores de las cartas que van saliendo. El problema es usar estos dispositivos sin ser descubiertos por el personal de piso del casino.
Para ganar en el blackjack, siempre ha hecho falta tiempo y esfuerzo, para estudiar las estrategias, aprenderlas a la perfección, y practicarlas hasta incorporarlas como parte habitual del juego. Sobornar al crupier sigue siendo el modo más sencillo de ganar.






