Con la sospecha de una red de apuestas ilegales, la Policía de Hawaii llevó a cabo una investigación en peleas de gallos y torneos de blackjack. Se descubrió así que estaban implicados un sargento y dos oficiales de la policía, que encubrían las actividades ilegales a cambio de resarcimiento económico.
Los 3 integrantes de la policía fueron procesados, y la red de apuestas ilegales fue desarticulada, poniendo fin a las peleas de gallos y torneos de blackjack.
El jefe de la policía de Hawaii ordenó proseguir con la investigación entro del ámbito policial, para asegurar de que no hubiera otros miembros del cuerpo implicados en estas apuestas ilegales.




